Semana 1 - Egipto, Israel y los territorios ocupados, Jordania, Líbano, Siria

13 abril - 31 diciembre 1969

INTERCESIONES

 

Damos gracias por:

  • El Consejo de Iglesias de Medio Oriente y sus esfuerzos por la unidad cristiana y la justicia.

  • Los esfuerzos de las diversas Iglesias en Siria para trabajar juntas con el fin de brindar un testimonio común, particularmente en su compromiso para encontrar una fecha única para que todos los cristianos celebren la Pascua.

  • La inagotable fuente de inspiración que tanto peregrinos del islamismo, como del cristianismo y el judaísmo encuentran en los lugares sagrados de la llamada Tierra Santa.

  • Los pacificadores.

  • Los reconstructores del Líbano, luego de la guerra destructiva.

  • Los olivos que han sobrevivido a varias generaciones y aún dan fruto.

  • La gente que planta más olivos.

  • El Nilo y sus aguas que dan vida.

  • Las pirámides, los jeroglíficos y las maravillas de la antigua civilización egipcia.

  • Las antiguas Iglesias que en estos países han transmitido fielmente el Evangelio de generación en generación, aún cuando fueron duramente amenazadas y perseguidas.

  • Las monjas y los monjes que entregaron su vida a la oración y el servicio. 

 

Oramos por:

  • La paz en la región, especialmente entre palestinos e israelíes.

  • El respeto por los derechos humanos y el fin de los encarcelamientos injustos y las ejecuciones extrajudiciales.

  • Soluciones para los refugiados, que todavía ansían volver a sus casas.

  • Los esfuerzos para enfrentar la corrupción.

  • Los hambrientos y los sin techo.

  • Aquellos cuyas casas están en los barrios pobres, los cementerios, los basurales, los campos de refugiados.

  • Aquellos que insisten en soluciones violentas y entienden que la fuerza es la manera de resolver los conflictos: para que encuentren métodos más humanos.

  • Las autoridades elegidas democráticamente en cada estado. 

 

ORACIÓN

Señor, escúchanos.

Despierta en nosotros el deseo por la unidad de todos los cristianos

y convierte nuestros corazones.

Purifica nuestra fe, remueve toda mera interpretación humana

y haznos personas abiertas a tu Palabra, confiada a tu Iglesia.

Enséñanos, oh Señor, a discernir los caminos

que estás abriendo para nosotros,

para permitir que tus iglesias caminen juntas en hermandad.

Manténnos alertas, oh Dios, de ahora en adelante

para hacer juntos todas las cosas

y que nuestros credos no nos fuecen a hacer cosas separados