Semana 15 - Timor Oriental (Timor Este), Indonesia, Filipinas

7 abril - 31 diciembre 1969

INTERCESIONES

Damos gracias por:

  • Por el testimonio de quienes promueven el fin de la violencia.
  • Aquellos que han trabajado por un mayor entendimiento entre las distintas religiones.
  • Quienes están con los pobres.
  • Música/percusión Gamelan, gongs, zumbadores de bambú.
  • Títeres de sombra, antiguo arte mediante el cual los cristianos cuentan historias bíblicas.
  • Arroz que proviene de una tierra fértil y pescado que proviene de un mar cálido.

 

Oramos por:

  • La reconstrucción de Timor Oriental en una nación estable e independiente.
  • Restauración para quienes han sufrido la pérdida de seres queridos y los medios de subsistencia por causa de las luchas religiosas y conflictos políticos.
  • Los cristianos de Ambon quienes, después de años de paz con sus vecinos musulmanes, ven recrudecer un largo y mortal conflicto.
  • Los refugiados y desplazados internos que esperan volver a sus hogares y familias.
  • Las mujeres que dejan su país para enviar sostén económico para su familia.
  • Contacto entre diferentes grupos étnicos y religiosos, de suerte de profundizar la comprensión y la tolerancia, en lugar del odio y la violencia.
  • Los gobiernos que pondrán fin a la corrupción y lucharán por la verdadera paz y justicia para todos.
  • El pueblo de Papúa Occidental, al que se le niegan los derechos básicos.
  • Los atrapados en la extrema pobreza, para que tengan alimento, vivienda y seguridad.
  • Quienes deben reconstruir sus vidas después de las erupciones volcánicas, los deslizamientos de tierras y los tsunamis.
  • Las víctimas de las ejecuciones extrajudiciales y la violencia en Filipinas, y los ministerios cristianos de servicio y defensa de la justicia, el establecimiento del Estado de derecho y la indemnización a las víctimas.

 

ORACIÓN

Señor, haznos comprender que nuestro cristianismo es como un campo de arroz: las parcelas se destacan cuando están recién plantadas, pero cuando las plantas echan raíz y crecen, las parcelas gradualmente desaparecen y se convierten en un solo gran campo. Del mismo modo, danos raíces de amor, y ayúdanos a crecer en servicio y fraternidad cristiana, para que sea hecha tu voluntad en nuestras vidas, por medio de nuestro Salvador, tu Hijo, Jesucristo.