Semana 16: Japón, Corea del Sur, Corea del Norte, Taiwán

14 abril - 31 diciembre 1969

INTERCESIONES

Damos gracias por:

  • Las florecientes Iglesias Cristianas en Corea del Sur.
  • Quienes dan testimonio del amor que se entrega de Cristo en medio de culturas que valoran la prosperidad individual.
  • Quienes trabajan por la paz y la reunificación en la península coreana.
  • Cristianos y cristianas en Japón y Taiwán que sirven a Cristo aún siendo pequeñas minorías.
  • Kimchi, sushi, té y todas las maravillas del mar.
  • Tambores enormes que baten el ritmo de la vida.

 

Oramos por:

  • Quienes siguen sufriendo los efectos del bombardeo a Hiroshima y Nagasaki.
  • El fin de la inestabilidad política, los conflictos fronterizos y  las armas nucleares.
  • Aumentar la defensa de los derechos humanos y disminuir la corrupción en la política.
  • Las familias desgarradas por la separación de Corea del Norte y Corea del Sur.
  • Paz para esta región de frecuentes tensiones y malos entendidos.
  • Aquellas personas en Corea del Norte que sufren malnutrición y enfrentan la hambruna.
  • Esperanza para el pueblo de Corea del Norte que vive en la desesperación.
  • Una salida pacífica para todos los conflictos políticos, especialmente las tensiones entre China y Taiwán, y Japón y Corea del Sur.
  • Aquellos que buscan poder, prestigio y riqueza a expensas de su integridad espiritual: que sean renovados y profundicen su fe.
  • Los pueblos aborígenes en Taiwán.
  • Aquellos que están reconstituyendo sus vidas tras los tremendos terremotos y la devastación nuclear.
  • Niños y niñas forzadas a la prostitución.

 

ORACIÓN

¿Quién digo yo que eres Tú? No lo sé.

Pero sí sé,

Tú – Buenas nuevas para los cautivos y los pobres.

Liberador de los oprimidos, amigo de Minjung,

pueblo sufriente, reprimido,

oído atento al silenciado,

restaurador del torturado, defensor de los pequeños,

esperanza de los desesperados, hogar para los exiliados

¿Quién digo yo que eres Tú? No lo sé.

Pero sí sé,

Tú – eres la Flor de la libertad en el valle de la represión

Jesucristo, Hijo del Dios viviente.