Semana 52 - Ghana, Nigeria

8 enero - 31 diciembre 1969

INTERCESIONES

Damos gracias por:

  • Los cristianos y musulmanes que asumen riesgos para trabajar por el diálogo y la reconciliación entre ambas comunidades de fe.

  • Los consejos de iglesias en estos países y su testimonio común.

  • Los misioneros que trajeron el Evangelio, y las crecientes iglesias independientes que han encontrado sus propias formas de ser cristianos.

  • Los tambores parlantes y repiques.

  • Ama Atta Aidoo, Wole Soyinka, Ken Saro-Wiwa y otros que relataron buenas historias sobre el contexto africano.

  • El Fufu, ñame, yuca y maní.

Oramos por:

  • La reducción de la deforestación.

  • Una distribución más justa de la riqueza y el poder.

  • Las relaciones justas y pacíficas entre los miembros de las diferentes etnias y entre cristianos y musulmanes.

  • Para que se detenga la violación de los derechos humanos por parte de grupos minoritarios.

  • Quienes sufren desnutrición y enfermedades como malaria, tos ferina, HIV y SIDA.

  • Una mejor administración del medio ambiente y de los recursos naturales.

ORACIÓN

Te ofrecemos, Oh Dueño y Señor de hombres, mujeres y de seres celestiales, el oro de nuestro servicio costoso. Toma el trabajo de nuestras manos, la habilidad de nuestras mentes, el poder de nuestra organización.

Destierra nuestro orgullo, y sacude nuestra pereza, para que, siendo pulidos por tu gracia, podamos llegar a ser mejores servidores de tu reino, ahora y por siempre. Amén. 

Te ofrecemos, nuestro Señor y Dios, el incienso de nuestra oración y alabanza. Por el don de tu Espíritu Santo has puesto una estrella en el humilde cielo de cada alma cristiana; concédenos pies dispuestos a seguirte por donde nos guíes, hasta que nuestras almas en búsqueda, sean bendecidas con tu propia visión, que es nuestro cielo y nuestro eterno hogar. Amén  

Te ofrecemos, oh siervo sufriente del Señor, la mirra de los sufrimientos de tu Iglesia. Cuando ya no quede nada que entregar, esta ofrenda aún permanecerá. Aún cuando Tú estés en la cruz, tus siervos pueden tener vida. Que tu perfecto sacrificio sirva para redimir nuestras pobres aflicciones en este mundo. Que al compartir en hermandad los sufrimientos, podamos regocijarnos en el poder de tu resurrección, ahora y siempre. Amén