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Mensaje de Pascua 2020

Mensaje de Pascua de los dirigentes del Comité Central del CMI.

09 de abril de 2020

9 de abril de 2020

Queridos hermanos y hermanas en el Señor crucificado y resucitado:

Ahora que se acerca la celebración de la Pascua, nos gustaría transmitirles el tradicional saludo cristiano, que afirma la resurrección de Jesucristo de entre los muertos y su poderoso mensaje liberador, que trae alegría y esperanza al mundo, superando el miedo y la incertidumbre:

¡Cristo ha resucitado! ¡En verdad ha resucitado!

Este año, celebramos la Pascua en un contexto difícil en medio de situaciones dolorosas. La pandemia del COVID-19, que ha afectado al mundo entero, también está afectando a la manera de celebrar la Pascua. Para proteger nuestras propias vidas y las de los demás, no podemos llenar las calles de procesiones, ni tampoco resonarán por las iglesias los himnos y las liturgias que expresen y compartan nuestra alegría pascual con los demás. En lugar de eso, compartiremos el misterio de la Pascua y encontraremos al Señor resucitado en nuestros hogares, detrás de puertas cerradas. Mucha de nuestra gente tiene miedo e incertidumbre, o sufre traumas, separación, aislamiento, pérdida de miembros o incluso la muerte en sus familias o en las comunidades de sus iglesias.

Sin embargo, a pesar de estas situaciones traumáticas y dolorosas, el mensaje de la Pascua sigue siendo un mensaje alegre de valentía y esperanza.

La primera experiencia de los discípulos con el Señor resucitado se produjo en circunstancias similares. Por miedo y para proteger sus vidas, los discípulos de Jesús se reunieron en una sala, con las puertas cerradas. Y allí, Cristo resucitado se puso en medio de ellos, trayéndoles su paz. Cuando ellos se espantaron y se atemorizaron, “Jesús les dijo: ‘¿Por qué se asustan? [...] ¡Soy yo!” (Lucas 24:37-39).

El Señor resucitado es el mismo ayer, hoy, y por los siglos (Heb 13:8). La Pascua es un recordatorio y un estímulo de que Dios en Cristo sigue amando y preocupándose por el mundo entero, superando la muerte con la vida, venciendo al miedo y la incertidumbre con esperanza.

Para quienes puedan sentirse tentados a explicar la presente situación como una expresión del castigo y la ira de Dios, el mensaje de la Pascua transmite que nuestro Dios es un Dios que ama, la fuente de la vida, no de la muerte, el Dios de vida y de amor: “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree no se pierda, sino que tenga vida eterna. Porque Dios no envió a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él” (Juan 3:16-17).

Queridos hermanos y hermanas, a lo largo de los siglos, el saludo de la Pascua “¡Cristo ha resucitado!” ha infundido siempre a los cristianos el poder y la valentía para hacer frente a la muerte, la destrucción, la opresión y la esclavitud, el miedo, la duda y la incertidumbre. Ahora que nos enfrentamos a los desafíos del COVID-19, les aseguramos que en estos días estamos unidos a ustedes en sus oraciones y al afirmar juntos nuestra fe y esperanza común en el Señor resucitado: “¿Dónde está, oh muerte, tu aguijón? ¿Dónde, oh sepulcro, tu victoria? ¡Pero gracias sean dadas a Dios, de que nos da la victoria por medio de nuestro Señor Jesucristo!” (1 Co 15:55,57).

Fielmente suyos,

 

Los dirigentes del Comité Central

Agnes Abuom, moderadora

Metropolitano Prof. Dr. Gennadios de Sassima, vicemoderador

Obispa Mary Ann Swenson, vicemoderadora

Rev. Prof. Dr. Ioan Sauca, secretario general interino

Download : 20_04 Easter Message.pdf